Lanzamientos Editoriales Octubre 2013: VESTALES

EL MAL PERDEDOR
Lis Haley
Jacob Carrington, marqu√©s de Stratford, no quiere estar en Londres. A pesar de que viaja all√≠ todos los a√Īos, se siente m√°s a gusto en el mar, en las tierras que posee al otro lado del oc√©ano, en el Nuevo Mundo. El marqu√©s de Stratford detesta tener que ir a bailes y fiestas a los que se ve obligado a asistir cuando est√° en la ciudad. Lady Janice Collins es la hija menos tradicional de una familia tradicional: adora andar a caballo, la vida al aire libre, la lectura. Es incapaz de refrenar la lengua cuando alguien describe c√≥mo debe comportarse eso que se conoce con el absurdo concepto de "dama". En contra de eso, escribe y publica secretamente libros que hablan de una nueva mujer y que las muchachas londinenses leen a escondidas. Por supuesto, detesta ir a bailes y fiestas a las que su familia la obliga a asistir.
En una de esas veladas, un encuentro fortuito los hace girar a ambos con la intensidad de un vals agitado. Ella huye de un pretendiente, el se√Īor Corey Bradley; √©l, busca a su mejor amigo, que no es otro que el mismo se√Īor Bradley. Entonces, el juego comienza: uno que implica que el marqu√©s seduzca a lady Collins y la abandone para que, despechada, corra a los brazos de Bradley. Claro que las cosas se complican: en el juego hay disfraces, ocultamientos, un cazador cazado, una amistad que no se quiebra pese a todo y un enemigo com√ļn, un pirata que busca secuestrar a Janice. En medio del rescate, una situaci√≥n desesperada: jug√°rsela a las cartas con el secuestrador. Solo un tipo de hombre es capaz de hacer algo as√≠: un mal perdedor.
Lis Haley retoma el tema que m√°s le gusta: la relaci√≥n entre hombre y mujeres vista como una contienda, un juego que encierra peligro y deleite por igual. Vivi√≥, durante la ni√Īez, en innumerables lugares: monta√Īosos, agrestes y grandes metr√≥polis, seg√ļn el lugar al que su padre era destinado por trabajo. Recuerda, eso s√≠, que, como buena lectora, con cada mudanza, trasladaba pacientemente su biblioteca consigo. Luego de mucho trashumar, recal√≥ en una isla en un archipi√©lago en la que se afinc√≥ y en donde vive hoy junto a su propia familia. Durante muchos a√Īos se dedic√≥ a la jardiner√≠a mientras que, por las noches, escrib√≠a y so√Īaba con publicar, alg√ļn d√≠a, sus novelas.

EL REFUGIO PERFECTO PARA EL CONSTRUCTOR DE CASTILLOS DE NAIPES
Adriana Hartwig
Corre el a√Īo 1828 y un extranjero asola las mesas de juego de la incipiente Buenos Aires. Nadie en los bajos fondos –pero tampoco en la alta sociedad– desconoce a Gabriel Hawthorne, llegado de Inglaterra hace algunos a√Īos, parte de una familia acaudalada que posee tierras en la joven naci√≥n del Plata.
Pese a la fama que lo precede, pese a que muy pocos resisten la tentaci√≥n de evitar una partida de naipes con √©l, pese a la alegre compa√Ī√≠a de truhanes y prostitutas, de caballeros y damas en fiestas de sociedad, Gabriel vuelve a su casa solo, rodeado de bruma; una niebla que lo acosa y lo persigue, que le recuerda que todo lo que tiene puede derrumbarse como un castillo de naipes.
El azar cambia sin explicaciones. En una mano, gana una finca en la provincia de Corrientes y, harto de todo, decide probar suerte en las tierras de las que ahora es due√Īo. All√≠, encontrar√° la propiedad habitada por Emilia Balmaceda y sus tres hermanos; sobrinos del hombre a quien le gan√≥ las tierras. Entonces, comenzar√° otra partida: una en la que la habilidad con los naipes no servir√° de ayuda; una en la que ambos deber√°n apostar a todo o nada para transformar ese lugar en un refugio que los contenga a todos.
Adriana Hartwig recrea un universo perfecto: desde los bajos fondos porte√Īos hasta la Corrientes rural del siglo XIX. Con personajes indelebles, nos cuenta una historia de amor y desamparo; una huida y un refugio.

INOCENCIA Y PERFIDIA
Elizabeth Bowman
Una mujer inocente m√°s un hombre p√©rfido, m√°s otro hombre p√©rfido. Est√° claro que solo uno de los dos puede ser redimido del halo de maledicencia que lo precede; est√° claro que la mujer solo elegir√° a uno de los dos. Entonces, el tercero se cae de la ecuaci√≥n. Antes, sin embargo, har√° todo lo posible por quedarse. Caroline Barton ha vivido una vida sencilla en la campi√Īa inglesa, en un pueblo que parece que no se enter√≥ de que est√°n a principios del tumultuoso siglo XIX. Ella no conoce el mundo y el √ļnico indicio que tiene de un v√≠nculo amoroso es el de su hermana Rachel que se ha casado por amor. Caroline desconoce, entonces, lo infrecuente de ese tipo de uniones. Cuando Rachel est√° por dar a luz, la hermana menor se traslada para acompa√Īarla: sale as√≠ por primera vez del caparaz√≥n id√≠lico en el que viv√≠a. En casa de su hermana, conocer√° al p√©rfido se√Īor Diggory que la persigue con unas intenciones que ella rechaza. La inexperiencia har√° que Caroline elija al se√Īor Knoxville, en cambio, un hombre cuya fama solo es digna de ser mencionada en tabloides amarillistas y al que ella cree poder salvar a trav√©s del afecto. Diggory, p√©rfido al fin, intentar√° por todos los medios separarlos. Y lo lograr√°, aunque m√°s no sea solo por un breve tiempo. La inocencia, el incontrolable deseo, como as√≠ tambi√©n la f√©rrea voluntad de Caroline la ayudar√°n a despejar las inc√≥gnitas de la ecuaci√≥n y resolver, de una vez, el enigma.
Escrita con un estilo impecable y elegante, con la certera potencia de un flecha que da en el blanco, Inocencia y perfidia pone sobre el tapete a las complicadas relaciones entre hombres y mujeres.

LA L√ćNEA DEL CORAZ√ďN
Lena Michell
La rebeldía es un acto de la consciencia que se hace contra algo que se quiere cambiar. Pero también se apaga con la misma rapidez e intensidad con la que surge: los guerreros rebeldes dejan de serlo cuando toman el poder; los artistas, cuando su obra es aceptada.
Desde ese punto de vista, no puede decirse que Olivia Hamilton se rebele. Ella, simplemente, es distinta, y nada puede hacerla cambiar. Si usa ropa de var√≥n, lo hace ya que resulta m√°s c√≥moda para montar; si se duerme en clase, se debe a que no quiere saber la aburrida lista de formas de cortes√≠a con la que tiene que dirigirse a un conde o a un duque; si dice las cosas tal cual son, es porque detesta la hipocres√≠a. De eso, claro, hay mucho en el colegio de se√Īoritas en el que est√° recluida por decisi√≥n de sus padres con el objetivo de encauzarla.
Alexander Sinclair, duque de Ashford, mentor del internado para muchachas que est√° en sus tierras, sonr√≠e una o dos veces al a√Īo. Con un pasado sombr√≠o, con varios desenga√Īos a cuestas, apenas se interesa por las mujeres lo justo como para saciar sus necesidades y aspirar a que una le provea un heredero.
Sin embargo, se cruzará con Olivia y el impacto será como el de un choque de planetas: nada de lo conocido podía prepararlos para ese encuentro en el que el carácter y la sensualidad desbordarán. La escena está preparada, la trama dispuesta con la claridad que puede ver una quiromántica que sepa leer la línea del corazón de las manos de Olivia y Alexander.

Con protagonistas profundos y complejos, con personajes secundarios deliciosos que parecen querer salir del papel y materializarse, Lena Michell nos trae una novela adorable e irreverente, de las que permanecen en la memoria mucho después de terminar la lectura.


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