Este viernes 25/07: Ciclo de LECTURAS ÍNTIMAS con JUAN MARCOS ALMADA en LA VACA MARIPOSA


“(…) La literatura es una mierda inerte, que nos congela y nos impide vivir la vida fuera de las palabras. Odio esta pesadumbre que llamo melancolía para contentar a mi orgullo, pero que es más bien incapacidad, cobardía, estupidez. Yo la leo, claro que la leo, y cuando la leo, ella no está; estoy solo, leyendo letra muerta”.
Así habla el personaje de Lengua Muerta, la novela de Marcos Almada en el que un autor frustrado recuerda un grupo de escritores malditos que fundaron un movimiento under en los años 70.
“Hay dentro de Lengua Muerta algunos escritores reales, sí, pero lo pienso como un gran Frankenstein, un mismo personaje está compuesto por varias personas que conozco”; comenta el autor que participará este viernes 25 de julio en el Ciclo Lecturas Íntimas de La Vaca Mariposa.
Poesía y muerte, fracaso y redención pueden leerse en esta historia que Almada publicó gracias a un subsidio del Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias; y con la que inauguró su propia editorial: Alto Pogo.
En otro de sus cuentos, Trabajos (Exposición de la actual narrativa rioplatense, 2013), se evidencia su capacidad de crear personajes que rayan entre la realidad cercana y la ficción. Los amigos son la base fundacional del cuento, y también el engranaje de otras actividades de Marcos, como el programa de radio “Acá no es” que comparte con Hernán Brignardello todos los lunes por FM La Tribu; o el proyecto de la Exposición de la actual…
Así nació también Alto Pogo, de sucesivas charlas entre amigos en el mítico bodegón Lezica, de Almagro: “Charlas con Hernán Brignardello, Patricio Eleisegui y Nico Correa. Hay un antecedente, en la presentación para la prensa de Timbre 2, Velada Gallarda, en la que también estaba Mariana Kozodij –recuerda-. Surgió así, de la intención y de la inquietud y las ganas de empezar a editar algunos autores que veíamos leyendo, el deseo de armar antologías y reclutar escritores. Trabajar en conjunto, entre varios lecto-escritores, para conformar un catálogo variopinto. Después vino la Expo, a sumar más autores y más trabajo.”
Marcos Almada estará compartiendo estas y otras anécdotas literarias en la velada de este viernes 25. Para la ocasión, los lectores que participen en la cena podrán adquirir una edición de Lengua Muerta con un 10% de descuento.
El Ciclo Lecturas Íntimas crea un espacio de encuentro entre escritores y lectores, en una velada íntima con una suculenta cena, un buen vino y el momento oportuno para compartir lecturas, opiniones y temas de actualidad literaria.
COORDENADAS
• Viernes 25 de julio
• 20.30 hs.
• Contribución: $150 (incluye cena + vino)
• Miembros del Club del Lector LVM: $130
• Cupo limitado: 10 personas
• Reservas: libroslavacamariposa@gmail.com
LENGUA MUERTA
Marcos Almada
Editorial Alto Pogo
Narrativa Argentina
El argumento podría resumirse como una suerte de diario vitriólico en el que el protagonista desarrolla su investigación reseñando obras de numerosos escritores, todos muertos antes de cumplir los treinta años, durante el tiempo de la última dictadura cívico-militar. Pero el libro, entiéndase bien, es más que eso, es ante todo una narración sin trama. Por lo tanto imposible reducir su contenido únicamente al rol de su funcionalidad descriptiva. El texto no cuadra, necesariamente, bajo la categoría de novela en el sentido tradicional de la palabra. Sí, en cambio, activa ciertos mecanismos y zonas de la antinovela. El narrador –cuyo nombre jamás se revela- se presenta a través de los juicios que abre sobre los otros. Lapidarios, por cierto, y que recuerdan en estilo cáustico al olvidado Ignacio B. Anzoátegui, hablo particularmente de su incendiaria Vida de muertos. Pero el tono alcanzado en este libro destila una pulsión lacerante muy distinta: la carga moral de narrar lo que los otros no llegaron a decir. El matiz que brinda la culpabilidad del sobreviviente.
El fantasma de la muerte generacional emerge en cada página, y si bien en parte Almada hace catarsis a través del cinismo, su escritura, la de Lengua muerta, oficia en principio como audaz manual de estrategias discursivas. Cada maniobra intelectual, un plan escriturario diferente. Razón por la que en sus páginas proliferan historias pobladas de otras historias, que a su vez, desembocan en otras más. Arborescente, estructura su universo ficcional a través de la elipsis para intentar doblegar los hábitos del lector y desafiar sus expectativas. Seguro Greco, o el poeta oral; la adolescente Miriam Palma, autora de Congoja; Braulio Centeno, experto en la obra del Conde de Lautréamont; Amado Amor; Simón de Asia; la reconciliadora Ana Laura Mesa; el severo Marcial Guerra; Hipólito Negroni; o el prolífico Federico Lema… Es abrumadora la cantidad de temperamentos imaginarios de poetas, novelistas, y editores, que el autor revela sin jamás agotar las posibilidades inventivas. Todo un ejército de obsesos que entretejen precozmente la complejidad y entretelones del “mundillo literario” porteño. Hay lugar para las citas ilustrativas, también, y de títulos circunstancialmente desopilantes. La presencia de lo lúdico es inobjetable.
Libro hipertextual, sí, pero a su vez, border. Condensa una oblicua actitud sin anestesia, la de forjar un ejercicio brusco e impiadoso de crítica literaria que ofrece, en el proceso, múltiples formas de leer, lo cual no es poco. Lengua muerta no solo es la primera novela de Almada, sino también de Alto Pogo, una editorial independiente.
Voces acalladas
Augusto Munaro



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